domingo, 8 de marzo de 2015

Submarino S-62 "Tonina". Historia y abandono

He decidido dedicarle un artículo a este submarino y más tras la indignante noticia del desguace de la Fragata Asturias, para la que se hizo una campaña de conversión en Museo Naval. Pero donde los políticos y parte de la Armada, pequeña pero despreciable, solo pusieron tierra de por medio y los puertos que querían hacerse cargo del buque enseguida declinaron. El caso es que este fragata y otra van a ser desguazadas porque se ve que a los políticos de Defensa les interesan más 200.000 cochinos euros pro cada una que preservar parte de nuestra Historia, por cierto los primeros barcos de calidad de España, que estaban a la altura de las demás marinas en los años 70 y 80. Indignado pues lleva en mi mente tiempo la incertidumbre de que pasará con el submarino Tonina, que lleva más de 8 años en una grada en los astilleros Navantia de Cartagena, con el han ocurrido varios tira y afloja similares.
 
Pero "afortunadamente" sigue allí todavía, lo mejor sería convertirlo en parte del Museo Naval de Cartagena, que según me han dicho sus empleados aumentaría más las visitas. Pues este Museo está en contante expansión, ya que fue un acierto ponerlo en el puerto de Cartagena y con el traslado allí a una nave del submarino de Isaac Peral, las visitas llevan 2 años aumentando. Lo ideal sería convertirlo en museo flotante frente al museo naval como a su hermano de clase el S-61 "Delfín" que en una gran acertada iniciativa del ayuntamiento de Torrevieja se convirtió en 2004 en museo y por el módico precio de 2 € puede visitarse, ha sido ello un revulsivo para Torrevieja pues en 10 años se han superado con creces el millón de visitas. La excusa de los politicastros del ayuntamiento de Cartagena y de algún oficial mediocre de la Armada es la falta del presupuesto, en cambio para gilipolleces y otras cosas si hay. También que ello requiere un gasto inicial que tardaría en recuperarse. Pero parece que no quieren ver la verdad, sería un revulsivo más turístico para Cartagena, como lo ha sido el "Delfín" en Torrevieja.
 
 
La clase del "Tonina" estaba formada por 4 submarinos. Los S-63 "Marsopa" y S-64 "Narval" han sido desguazados, el S-63 de mala manera pues estuvo también desperdigado por Cartagena hasta que a finales de 2013, se vendió a un chatarrero por 90.000 €. De pena. Pues podrían haberse conservado fácilmente en un país serio, 3 submarinos de esta clase.
 
Los S-60 fueron la versión española de los "Daphne" franceses, eran submarinos más bien pequeños y de hecho Francia los relegó al Mediterráneo. La construcción fue aprobada en 1964, se demoró porque tuvo que mandarse personal a los astilleros DCN franceses para evaluar los planos y formarse en las técnicas de construcción. En Francia hubo 2 accidentes mortales, al hundirse 2 de éstos submarinos, afortunadamente no pasó en España. Pero tenían buenas prestaciones y eran buenas máquinas. Todos los S-60 se construyeron en Cartagena entre 1968 y 1974, en los astilleros Bazán. El costo del "Tonina" fue de 700 millones. Con ello España consiguió unos submarinos modernos para la época. Pues eran silenciosos, podían descender hasta 300 m, la electrónica era moderna. A mediados de los 80, el "Tonina" sería modernizado, cambiado su silueta, cambiando de sitio el bulbo de proa. Con ello se le actualizó el sistema electrónico y lanzar torpedos filoguiados, lo que le hizo operativo para más de 15 años. El problema fue que tras la construcción un poco tardía, pero buena, de los S-80 no se hizo nada por hacer nuevos submarinos y como se ha visto los S-80 llegarían muy tarde para el relevo. Pero eso es otra historia.
 
En su botadura en 1972, la madrina fue Carmen Granda, viuda del almirante Gonzalo Díaz García, también estuvo el almirante de la zona Mediterránea, Marcial Gamboa y Sánchez Barcaiztegui. Su primer comandante fue Adolfo Baturone Santiago. En la entrega estuvieron todas las autoridades de la zona, incluso el jefe de los astilleros Bazán. La entrega de la bandera de combate no sería hasta el 16 de junio de 1984, fue donada por la cofradía de los Marrajos, famosa por su participación en la Semana Santa de Cartagena. Su modernización se produjo en 1986. En sus 32 años de servicio, navegó 31.000 horas y recorrió más de 200.000 millas. Sería dado de baja en septiembre de 2005 y quedó a la espera de destino en Cartagena. Tuvo 18 comandantes a lo largo de su servicio. A continuación dejo las características técnicas y las fechas de construcción de los 4 submarinos.
 
 
 
Características de la clase
Desplazamiento869 toneladas
Desplazamiento en inmersión1043 toneladas
Eslora57,57 m
Manga6,74 m
Calado4,6 m
Armamento• 8 tubos lanzatorpedos de 533 mm en proa
• 2 tubos lanzatorpedos de 533 mm en popa
• 2 tubos lanzatorpedos de 533 mm en las aletas
• Sin torpedos de reserva
• Posibilidad de sustituir los torpedos por minas
Guerra electrónicaSonares:
• TSM DUUA-2ª
• TSM DSUV 22A Eledone
• Cit Alcatel DUUX-2ª
Radar: Thomson-CSF DRUA 33A
Control de fuego: DLT-D-3
Propulsióndiésel-eléctrica
• 2 motores diésel SEMT-PIELSTICK
• 2 motores eléctricos
• 2 hélices
Potencia1224 cv
Potencia de inmersión1600 cv
Velocidad13,2 nudos
Velocidad en inmersión15,5 nudos
Autonomía• 4500 millas a 5 nudos en superficie
• 2410 millas a 12,5 nudos en superficie
• 4300 millas a 7,5 nudos en Snorkel
Tripulación56 hombres:
• 1 jefe
• 7 oficiales
• 15 suboficiales
• 33 marinería
 
 
 
Y tras darlo de baja quedó en una grada cerca de los astilleros Navantia, lugar donde se hacen carenas y mantenimiento a los demás buques de la Armada. Este es su aspecto.
 
Al principio hubo intención de crear un museo, para la crisis sirvió de excusa para sus principales detractores. El propio ayuntamiento de Cartagena lo estudió para hacer un macroproyecto de ganarle una plaza al mar y ponerlo en tierra, pero con la crisis llamando a la puerta se pensó en hacer lo mismo que en Torrevieja. Ello se dijo en marzo de 2008. Después el ayuntamiento de Cartagena, daría largas y en verano de 2009 lo rechazaría. La gracia es que aludían a altos costes y se limitaron a hacer vagas estimaciones. Haciendo una política municipal, nefasta en varios aspectos. En enero de 2010, se dijo que la Armada y el Museo Naval se harían cargo de ello, poniéndolo en la plaza central donde estaba el antiguo Cuartel de Instrucción. en medio de esa plaza estaría y se pensó incluso en poner un gran estanque con agua. Después se desechó y empezó a quedar en el tintero todo. En abril de 2014, UPyD hizo una ambiciosa, peor bonita propuesta y era convertir en Museo los túneles de submarinos que hay cerca del faro de Navidad, allí habría espacio de sobra para el S-62.
 
Incluso hubo algún arquitecto que presentó el proyecto. IU presentó unas coherentes mociones para convertirlo en museo, aunque ellos pedían que fuera en tierra. El ayuntamiento gobernando por el PP, rechazó rotundamente las mociones. Actualmente y desde diciembre de 2014 hay una campaña de recogida de firmas para su conversión en museo. Este es el enlace, http://peticionpublica.es/pview.aspx?pi=ES75543. Peor me temo que pese a la buena intención, sus autores ha hecho bien poco por promocionarlo, ya que a día de que escribo estas líneas, hay menos de 200 firmas, deberían aprovechar mejor las redes sociales y poner un libro de firmas en el Museo Naval de Cartagena. En fin espero que llegue a buen puerto, pues Cartagena se merece tenerlo como museo, eso sí, que respeten bien las máquinas y el aspecto original y no hagan porquerías como hicieron en Barcelona con unos de los minisubmarinos, cortando chapa y poniendo cristales para ver el interior.
 
 

Desmontando los mitos en contra de la Armada Invencible

Se me puede decir, que muchas veces pongo artículos de otros blogs o webs, eso sí siempre señalando las fuentes y al autor. Pero lo hago porque me han parecido interesantes o bien me han aportado cosas totalmente nuevas y enriquecedoras, por tanto intento hacerlo llegar a más gente y también guardarlos en el caso de que esa información desapareciera. Hoy dejo este interesante artículo que desmonta los mitos surgidos de la incultura patria y de la historiografía inglesa, sobre el fracaso de la Armada Invencible. El autor es Fernando Cartón Sancho y su blog es muy interesante, se llama "Historias de Varo" y desde ya debo decirle que se ha ganado un nuevo lector. Aquí dejo el artículo completo:
 
La Grande y Felicísima Armada
A veces siento lástima de mi propio país, mejor dicho, siento lástima de tantos ignorantes a quienes se les llena la boca dando clases de historia en conversaciones de bar sin otra razón de ciencia que lo que les han contado, lo que han oído por ahí o lo que han leído en una mera nota a pie de página.
Perdonen ustedes que comience este artículo así, un poco indignado.
Llevo varias semanas investigando en relación a un tema de esos que me apasionan: La Armada Invencible, esa colosal flota organizada por el rey de España, Felipe II. El motivo de esta investigación es que tengo en mente un relato (no sé si extenso o breve) ambientado en esa época y momento históricos, de hecho ya he escrito algunas páginas. Y el motivo de esa indignación viene dado porque, ¡torpe de mí!, cometí el error de comentar esta idea con quien no debía hacerlo.

Además de tener ya casi la certeza de poder anunciar que en esa flota participaron algunos hijos de mi pueblo, Villalpando, lo que sí tengo muy claro es que cuanto aprendí de este tema en las clases de historia de mi querido profesor, el Hermano Francisco Ruiz, recién estrenada la década de los ochenta, era completamente cierto (como todo lo que este fraile me enseñó).
Verán ustedes: para resumir, existían dos teorías:
Primera: La Armada Invencible fue hundida y derrotada por la Armada Inglesa.
Segunda: La Armada Invencible fue diezmada por los temporales de altamar.
Hoy en día es absurdo hablar de dos teorías pues ni siquiera los historiadores ingleses sostienen la primera de las dos posturas anunciadas, sólo la mantienen esos "sabios de bar" a los que me he referido al principio de esta exposición. Con ello piensan que dan lecciones de democracia, mientras que a los demás nos llaman "carcas", indocumentados e, incluso, fascistas (tiene narices el asunto).
La Historia:
En 1588 una gran flota española partió de Lisboa con la intención no de invadir Inglaterra, como creen muchos -entre ellos, mi sabio amigo-, sino la de ser escolta y dar cobertura al ejército español acantonado en Flandes bajo el mando de Alejandro Farnesio, duque de Parma. La Armada Invencible debía recoger a ese ejército y desembarcarlo en Inglaterra, poner cerco a Londres y, si fuera posible, dar captura a la reina inglesa, Isabel II, para "ponerla las peras a cuarto" (me encanta este refrán).
Ya antes de partir hubo problemas, el más grande de todos fue el repentino fallecimiento del artífice de esta Armada, el hombre que iba a ser su comandante: Alvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, el mismo que comandara, junto a Juan de Austria, la flota que derrotó al Imperio Turco en la batalla de Lepanto. Si desdichado fue este fallecimiento, más desdichada fue la elección de su sucesor: Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina-Sidonia, un hombre de tierra adentro que no tenía ni pajuelera idea de cómo dirigir un ejército naval.
Nada más salir de Lisboa (entonces Portugal formaba parte del Imperio Español), cuando los barcos se encontraban a la altura de La Coruña, la Grande y Felicísima Armada (que así fue como se la denominó originariamente) sufrió el primer temporal. Muchas naves fueron arrastradas hacia el Golfo de Vizcaya y, otras muchas, hacia el Canal de la Mancha. Se necesitaron casi dos meses para volver a reunirlos a todos los barcos, otra vez. Y después de reunidos, pocos días más tarde, una nueva galerna separó, otra vez, cuarenta barcos del grueso de la flota, lo que hizo perder un tiempo precioso en la ejecución de los planes hispanos.
Cuando la Armada Española alcanza Inglaterra, la flota inglesa se había refugiado en Plymouth, muerta de miedo por lo que se le venía encima. Aquí está el error más grande del almirante español, don Alonso Pérez de Guzmán, pues en vez de atacarla y destruirla sin problemas (el viento impedía que los barcos ingleses abanonaran el puerto y se hicieran a la mar), siguió las órdenes estrictas marcadas por Felipe II de reunirse con el ejército de Flandes y pasó de largo. Si hubiera atacado y destruido esa flota inglesa -inmovilizada en puerto-, la historia del mundo, hoy, sería otra.
Tras pasar de largo, en medio de grandes temporales, la Grande y Felicísima Armada intenta refugiarse en la isla de Wight, pero es seguida de cerca por esa armada inglesa que estaba refugiada en Plymouth. Naturalmente, los ingleses ni sueñan con intentar un combate directo, sólo atacan a algún que otro barco rezagado con problemas por el temporal. Cuando la escuadra española se vuelve y planta cara, ésta ejecuta una maniobra espectacular -que se estudia en los libros de estrategia naval- adoptando una formación de media luna que imposibilita el acercamiento inglés. Los ingleses concentran su fuego en uno de los extremos de esa media luna, pero en cuanto los barcos españoles se acercan para el abordaje, los ingleses huyen con el rabo entre las piernas: en aquella época no había nada más temido que un español cabreado con una navaja de Albacete en la mano.
El paso del Canal de la Mancha fue horrible: temporal tras temporal, barcos que se perdían sin posibilidad de ser localizados, ingleses cebándose con alguna fragata española desarbolada y perdida y que huían como ratas en cuanto divisaban al galeón español que venía a rescatarla...
La única batalla digna de mención fue el cañoneo que se produjo frente a las costas de la ciudad francesa de Gravelinas (al lado de la frontera con Bélgica). El resultado fue el de siempre: huida inglesa tras agotar la munición y constatar que no había forma de hincar el diente a la flota hispana. Los españoles no consideraron esta huida como una victoria pues el objetivo de aislar el barco de Drake (almirante inglés) y darlo caza no fue conseguido.
Después de la batalla de las Gravelinas, nuevos temporales desplazan a la Armada Invencible hacia el Norte y el objetivo de reunirse con el ejército de Flandes se va al garete. Los barcos rodean toda la isla de Gran Bretaña y, tras múltiples naufragios, regresan a los puertos hispanos (Santander).
Las consecuencias:
La historia de la Armada Invencible es uno más de los episodios de la guerra entre España e Inglaterra que tuvo lugar entre los años 1585 y 1604. Si bien esta guerra acabó con victoria española -pese a lo que diga mi amigo, el erudito-, plasmada en el Tratado de Londres de 1604, en el que participó como legatario un villalpandino: don Juan Fernández de Velasco y Tovar, condestable de Castilla, el capítulo referido a la Armada Invencible (denominación que se debe a los propios ingleses cuando comprobaron que eran incapaces de acabar con ella) es considerado por los autores como una derrota española, simplemente porque no se consiguió el objetivo pretendido: transportar el ejército de Flandes hasta Inglaterra. La inmensa mayoría de los barcos, sobre todo los construidos específicamente para la guerra en el mar, volvieron sanos y salvos a España; los que quedaron por el camino fueron aquellas otras embarcaciones mercantes adaptadas para la ocasión.
España e Inglaterra se desangraron en esta guerra, sobre todo Inglaterra, que no tenía a su alcance los recursos americanos; guerra en la que hay otros episodios como los paseos de los infantes de marina españoles por el sur de Inglaterra, celebrando misas católicas a las que asistían los mismos ingleses (en contra de esa falacia tan extendida de que Inglaterra nunca ha sido invadida), la batalla de Blaye, la de Cornualles, la de Puerto Rico, todas ellas con aplastante victoria española, hechos históricos de los que mi amigo, el catedrático de "Historia de Taberna", no tiene ni la más remota idea. A él le dedico este artículo, sólo por ver si antes de hablar empieza, primero, estudiando un poco, que le hace falta.

Varo, indignado.

sábado, 28 de febrero de 2015

Muere el mejor ministro de Trabajo de la Historia de España. Licinio de la Fuente

Licinio de la Fuente (1970).jpgAyer me enteré del triste fallecimiento de Licinio de la Fuente, aunque tuve el placer de conocerle en vida, es una lástima. Pues es otra de las figuras denostadas, por ser del franquismo. Pero pocos se han detenido en analizar su participación política y sobre todo sus logros, en primer lugar hizo enormes cosas para su provincia Toledo. Pero en sus casi 6 años de ministro de Trabajo, puso la Seguridad Social a la altura de los mejore países de Europa y posiblemente de la que se sentirá siempre a gusto esté done esté, será la creación del Centro de Parapléjicos de Toledo, que ha hecho auténticos milagros con personas que en otros lugares no hubieran podido andar en su vida. Franco siempre tuvo confianza en él y la prueba es que durante su mandato estuvo el paró siempre por debajo del 4%. Se formó en la Complutense, en una humilde familia de agricultores, quizás por ello era un hombre cercano que vivía la realidad. Nació en 1923 y es curioso que en la Guerra Civil, al estar en zona republicana fue uno de los niños seleccionados por sus buenas notas, para llegado el caso ser evacuados a la URSS. Estudió Derecho y ganó una oposición a la Abogacía del Estado. Siempre fue un patriota pero hasta los años 50, no se afilió a Falange con interés político. Se convertiría en Gobernador Civil de Toledo, consiguiendo modernizaciones y que Toledo se beneficiaria ampliamente del desarrollismo, por otro lado preservó su historia y mantuvo el encanto que aún hoy hay que admirar en dicha ciudad.  De 1969 a 1975 fue ministro de Trabajo. La lástima es que si no se le hubiera cesado, posiblemente el paro se hubiera controlado mejor en la transición. Llegó a ser vicepresidente de España, en el gobierno de Arias Navarro, pero dejó al cargo al ser Licinio más aperturista y estar a favor de la huelga siempre que esta fuera justificable o se cometieran injusticas laborales. Después creó un partido que se adhería Alianza Popular. Licinio estaba a favor del cambio, pero se cree que con la legalización del partido comunista, pero peor aún por las concesiones autonómicas y a las izquierdas en algunos sectores que antes habían funcionado bien, como la universidad. Endureció sus ideas y el culmen fue cuando vio el proyecto de constitución, así lo reconoció en sus últimos años en algunas entrevistas como en e medio Alerta Digital. Pese a lo que muchos dicen, su participación en la Constitución de 1978 fue casi nula, pues viendo lo que se proponía en organización territorial y autonomías supongo que se le pusieron los pelos de punta y dejó Alianza Popular. Desde 1979 se dedicó a los negocios como consejero en distintas empresas y lo hizo bien, pese a que era aperturista en muchos aspectos no renegó de su pasado y tuvo una buena opinión de Franco y sus obras que fueron beneficiosas a España. En fin, descanse en paz uno de los mejores ministros de trabajo de loas últimos 2 siglos.
 
A continuación dejó las noticias que han publicado sobre él, diversos medios. Hay que destacar una de ABC, 5 días antes de su muerte donde se decía que necesitaba un sincero reconocimiento a su obra. Al parecer afortunadamente la mayoría de sus paisanos toledanos si le dio ese reconocimiento hasta hoy. También son un adelantó de lo que se vendría en paro a España, unas declaraciones suyas en 1982 que recoge "El País".

 
Palabras dedicadas el 28 de febrero

 
JOSÉ A. DE BURGOS DE VICTORIANO
Ha fallecido Licinio de la Fuente, un gran hombre, un gran político, y sobre todo una persona comprometida con España y con su provincia, Toledo. Si alguien dio a Toledo algo, ese fue Licinio. Creó hospitales, guarderías, colegios. Pero con él se ha visto cómo el ser humano paga los servicios, que no favores. Se ha borrado su nombre a las instituciones que creó y se le ha echado en el saco del olvido.
Algunos nos seguimos acordando de él y en este momento elevamos al cielo nuestra plegaria. Gracias, Licinio. Gracias de Corazón.
 
 
 

'Valió la pena'

F. J. R. - sábado, 28 de febrero de 2015
 Licinio de la Fuente (1923-2015). Ministro de Trabajo durante el Franquismo y uno de los "padres" de la Constitución, falleció el jueves a los 91 años

‘Valió la pena’. Así bautizó el toledano Licinio de la Fuente su libro de memorias. Un total de 310 páginas en las que trata de justificar la elección del título y que repasan las decisiones de un hombre forjado así mismo en dos etapas de la historia de España muy diferentes, el Franquismo y la Transición, en las que tuvo mucho protagonismo.
Oriundo de Noez (7 agosto de 1923), nació en el seno de una humilde familia de agricultores desde la que se alzó hasta completar mediante becas la carrera de Derecho y, de allí, a convertirse en abogado del Estado. Afiliado a Falange, su valía intelectual y política le sirvió para promocionar por los más altos cargos a los que un civil podía aspirar en el Gobierno de Franco: gobernador, director general y, finalmente, ministro; de Trabajo, concretamente.
Una carrera que remataría con una breve vicepresidencia del Gobierno, de 1974 a 1975, de la que dimitió por discrepancias con su presidente, Arias Navarro, derivadas de la aprobación de una ley de huelga que mermaba los derechos de los trabajadores.
Y es que, a pesar de estar encasillado por su pasado y militancia, Licinio de la Fuente trató siempre de cumplir con su trabajo independientemente del signo político.
De ahí también deriva la justificación del ‘Valió la pena’, puesto que las últimas 60 páginas de sus memorias las emplea para referirse a su participación en las acciones políticas acaecidas tras la muerte de Franco y que conllevaron la transición hacia un gobierno democrático.
Fueron muchas las voces que le acusaron de dinamitar el régimen para el que había trabajado, pero Licinio, alejado de toda polémica, se decantó por opción que pensaba más justa.
«Teníamos tal deseo de superar las discusiones que eso contribuyó a que los políticos lo hiciéramos lo mejor posible», afirmó Licinio en las páginas de La Tribuna en una entrevista publicada el 6 de diciembre de 2004. «Ahora se vive tan bien que la gente no valora lo que son realmente los enfrentamientos, así que, sin quererlo, se meten en ellos», razonaba en esas mismas páginas sobre todos los procesos constitucionales de los últimos años. Unos cambios que le dolían como ‘padre’ de la Carta Magna, toda vez que fue parlamentario por Alianza Popular (AP) durante la Legislatura Constituyente.
«Fue una época realmente emocionante para todos nosotros, llena de dudas y dificultades», decía Licinio, para apuntillar orgulloso que «conseguimos entre todos que reinara en España un espíritu de concordia». Quizás por eso, no encontró un título mejor para enmarcar su vida: Valió la pena.
Con todo, sus últimos años los pasó con una orden de detención internacional pesando sobre sus ancianos hombros. El 31 de octubre del 2014, la jueza argentina María de Servini, instructora de la causa penal contra el Franquismo iniciada por la Asociación Pro Derechos Humanos de España, y basándose en el Principio de justicia universal, envía una orden de detención internacional contra Licinio de la Fuente y otros dieciocho dirigentes de la dictadura franquista, solicitando su extradición con el objetivo de interrogarles. La magistrada imputaba a Licinio de la Fuente «el haber convalidado con su firma la sentencia de muerte de Salvador Puig Antich», ejecutado a garrote vil el 2 de marzo de 1974.
Nunca llegó a producirse su extradición a pesar de los requerimientos de la Interpol. El pasado 3 de febrero, el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco archivaba  la petición alegando que las asociaciones no tienen legitimación para solicitar la extradición.
Días más tarde, concretamente este pasado jueves 26 de febrero, Licinio de la Fuente fallecía al mediodía a los 91 años.
En su haber, al margen de las consideraciones ideológicas, toda una vía entregada a la política y un recuerdo muy vivo y presente en la ciudad de Toledo, el Hospital Nacional de Parapléjicos.
Cuarenta y un años después de su construcción, el único centro especializado en lesiones medulares de España se mantiene como el legado vivo de este toledano que no se olvidó de su tierra y, ante otras candidaturas como la de Segovia o Ávila, luchó para conseguir que una importante infraestructura sanitaria se asentara en Toledo.
El empuje de Licinio, sumado a lo económicos que salieron los terrenos en una zona muy lejana al crecimiento urbanístico de la ciudad en aquellos años, hicieron el resto para dejar una gran huella. Valió la pena.
 
 
 
 
Día 26/02/2015 - 18.13h

Tras abandonar la política activa en 1979, estuvo en el consejo de administración de empresas de primera magnitud como Dragados y se volcó en la atención a los mayores en la ONG del Padre Ángel

archivo histórico abc
Licinio de la Fuente, en una imagen de archivo en los toros
El que fuera ministro de Trabajo durante el régimen de Francisco Franco, Licinio de la Fuente, ha muerto este mediodía de jueves 26 de febrero a los 91 años en Madrid. Nacido en el seno de una humilde familia de agricultores radicada en la localidad toledana de Noez un 7 de agosto de 1923, fue un destacado político y empresario que formó parte de la FET y de las JONS, para afiliarse después en Democracia Social y Alianza Popular.
Estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y ejerció como abogado del Estado, antes de ser nombrado gobernador civil y jefe provincial en Cáceres. Fue ministro de Trabajo entre los años 1969 y 1975, y se volcó en la ampliación de la cobertura de la Seguridad Social como gran objetivo de su cartera.
Se dio la circunstancia de que De la Fuente llegó a ser vicepresidente del Gobierno español, concretamente en un periodo corto de tiempo entre los años 1974 y 1975, cuando asumió esta función a las órdenes del presidente Carlos Arias Navarro, aunque acabó cesando de sus obligaciones tras un importante desencuentro con el jefe de gobierno al considerar que la ley de huelga aprobada por su gabinete mermaba algunos derechos de los trabajadores.
Elegido diputado en las primeras elecciones de la transición, abandonó la política activa de forma definitiva en 1979, no sin antes fundar, en 1976, una vez aprobada la Ley de Reforma Política el partido Democracia Social, que se integró con otros seis en la coalición Alianza Popular (AP), denominada por la prensa «Los siete magníficos», la cual acabó transformándose en un partido único, bajo el liderazgo de Manuel Fraga Iribarne.
Con los años, el partido que Licinio de la Fuente confundó, Alianza Popular, se fusionó con otra facciones, como el Partido Demócrata Popular (PDP) y el Partido Liberal (PL), y se alumbró el actual Partido Popular.
Muere Licinio de la Fuente, ministro de Trabajo y confundador de Alianza Popular
Don Licinio de la Fuente, en un momento de la entrevista concedida a ABC con el redactor de ABC Herminio Pérez Fernández
archivo histórico abc

Después de su travesía política activa, fue miembro del Consejo de Administración de siete empresas, como el Banco Gallego, el Banco Internacional de Comercio, del Banco de Granada, del Banco Central Hispano Hipotecario, de Española de Zinc, y de Dragados, en cuyo seno permaneció cerca de 20 años. También se vinculó a su «trabajo» inicial en Ibermutua, una empresa dedicada a los accidentes, enfermedades laborales y servicios de prevención de riesgos. Además, también ejerció la labor de comisario de la exposición 100 años de Seguridad Social en España, celebrada en 2000, y se volcó en la atención de los mayores como asesor jurídico de la ONG Mensajeros de la Paz del padre Ángel.
 
 
 
Día 26/02/2015 - 23.26h

Natural de Noez e hijo de agricultores, fue cofundador de Alianza Popular

p.f.
Licinio de la Fuente, en el centro, flanqueado por Ángel Palomino y Luis Moreno Nieto en 1998
Este jueves, 26 de febrero, ha fallecido en Madrid a los 91 años de edad el toledano Licinio de la Fuente, natural de Noez y que fue ministro de Trabajo durante la dictadura de Francisco Franco. En 1974 y solo durante un año, asumió las funciones de vicepresidente del Gobierno, siendo presidente Arias Navarro. Hijo de agricultores, fue una persona apreciada en su pueblo por su buen carácter.
Falangista de sensibilidad social, Licinio de la Fuente formó parte del sector moderado de los llamados «azules». Abogado del Estado de profesión, fue consejero de varias empresas privadas tras abandonar la política, como Dragados, Vitalicio, etc, la mayor parte vinculadas al Banco Central que presidía Alfonso Escamez.
Formó parte del grupo de exministros llamado «Los siete magníficos», que constituyeron el partido Alianza Popular, germen del PP.
Muy conocido en Toledo, en 1975, dio la bievenida a los entonces Príncipes de Asturias, Don Juan Carlos y Doña Sofía, cuando inauguraron en Toledo el Hospital Nacional de Parapléjicos, donde el ministro de Trabajo alabó su sensibilidad por el colectivo de lesionados medulares. La figura de Licinio de la Fuente está estrechamente vinculada a la ciudad de Toledo, donde existe una guardería infantil con su nombre en el barrio de Buenavista.
A finales de los años 40 ingresó por oposición en el cuerpo de abogados del Estado, cantera de altos cargos para los distintos gobiernos del franquismo y la democracia, y en la década de los 50 fue gobernador civil de Cáceres. Ocupó el Ministerio de Trabajo en el décimo cuarto gobierno de Franco.
 
 
 
REHABILITANDO
Día 22/02/2015
Don Licinio de la Fuente y el Hospital Nacional de Parapléjicos
CUARENTA años ha cumplido, cumpliendo, el Hospital Nacional de Parapléjicos y uno, que ha dedicado los cuarenta a su servicio, se siente orgulloso y nostálgico, como creo que todos los compañeros que iniciamos en aquel lejano 1974 nuestra vida profesional en esta institución. Centro Nacional de Parapléjicos se llamó en un principio; los nombres han cambiado pero permanecen los retos, donde no cabe otra senda que la innovación permanente, la investigación y el mejor tratamiento, en las mejores condiciones, para conseguir con plenitud los dos objetivos principales de todo buen profesional de esta casa: la normalización y la inclusión social, cada uno en su área de responsabilidad.
El hospital se ha vestido de solemnidad en su recuerdo, con la presencia de los Reyes de España y de las máximas autoridades sanitarias del país y la región, junto a pacientes, familias y profesionales. No hubo sino luces, como debía ser, pues las sombras se quedan para el bregar del día a día.
Pero hubo una que planeó por la memoria de muchos y, en especial, por la de aquellos pioneros que hicieron historia en este hospital. Historia que mi buen amigo el doctor Mendoza, «protopionero», se fue de este mundo sin conseguir que sus repetidas invitaciones para que este que suscribe elaborase una historia del hospital fuera posible.
Historia que debería comenzar con la semblanza de don Licinio de la Fuente, ese gran toledano (y monteño) quien decidió, siendo ministro de Trabajo, que este hospital se construyera en Toledo y diera cientos de puestos de trabajo y prestigio a la ciudad. Quizá no pudo venir. Quizá no fuera oportuno, protocolario o qué se yo. La autoridad competente sabrá, conocerá y don Licinio comprenderá. Sea como fuere, aquí queda este pequeño recuerdo y agradecimiento sin ningún complejo, hacia quien se merecería alguna memoria en la ciudad, además de la líder indígena guatemalteca doña Rigoberta Menchú Tum, que también tiene sus merecimientos. Unos en el fondo y otros en la forma aceptamos que a don Licinio le debemos algún gesto de gratitud. Pero la Historia no se escribe solo en las placas. «El material de la Historia son los hechos». Demos tiempo al tiempo y también a la investigación de los historiadores.
En fin, al margen de estas reflexiones, enhorabuena a los compañeros del Hospital Nacional de Parapléjicos y animarles a continuar trabajando sin perder el optimismo, con la esperanza en que las cosas mejoren día a día en esa casa, donde muchos hemos trabajado cuatro décadas, con todos los vientos imaginables, y en donde la vida se mueve y renace a diario, gracias a vosotros y al esfuerzo de los pacientes.
 
 
martes, 2 de marzo de 1982

Licinio de la Fuente pide menos parlamentarismo y más eficacia y autoridad

El País 2 MAR 1982

"Hace falta más democracia real y menos partidismo, menos parlamentarismo y más eficacia y autoridad", afirmó ayer Licinio de la Fuente, ex ministro de Trabajo del anterior régimen, en la conferencia que pronunció en el Club Siglo XXI sobre "Cambio social y estabilidad política".El conferenciante afirmó que la política no puede ni debe frenar el cambio, sino encauzarlo, y que la sociedad quiere cambiar, y debe ser cambiada para hacerla más libre, más justa, más solidaria y más pacífica.
Dijo también que el cambio social y la estabilidad política no son incompatibles, siempre que la política acierte a conducir y responder al cambio, y que la estabilidad política es un objetivo nacional que hay que conseguir por la vía del perfeccionamiento y consolidación de la democracia.
El conferenciante analizó críticamente el actual proceso de constitución de las autonomías. Admitió que las demandas de autonomía nacen del deseo de mayor descentralización, agilidad y participación del Estado, y que son exigencias actuales y legítimas, pero afirmó que "los políticos autonomistas las han desnaturalizado, al fundarlas en exigencias del pasado y no de la actualidad y del futuro", y se mostró "en radical disconformidad con la concepción actual de las nacionalidades", porque atacan el concepto de la unidad de la nación española.
Licinio de la Fuente analizó también la situación del trabajo, y resaltó que el actual desempleo nos ha conducido en este terreno a un retroceso de más de quince años, porque de 300.000 parados en 1975 se ha pasado a cerca de 2.000.000 en la actualidad. Las implicaciones económicas y sociales de este fenómeno, dijo, son impresionantes y constituyen tal vez la mayor amenaza a nuestra estabilidad, además de la más sangrante situación social.

domingo, 22 de febrero de 2015

España en las Guerras del Opio. Otra gran intervencion naval desconocida

Este artículo lo he encontrado en el excelente blog naval de ABC "Espejo de Navegantes", en español es contadísimo y breve lo que hay escrito sobre el tema. Por tanto vaya para el autor la mayor gratificación, por haber despejado lagunas sobre esta desconocida y larga intervención naval española en las costas de China. Lo reproduzco íntegramente, el autor es José María Lancho y lo publicó el 27 de noviembre de 2014.
 
La mayor victoria naval española del siglo XIX: España y las guerras del opio

La mayor victoria naval española del siglo XIX: España y las guerras del opio

 
También parte de la condición humana, en el Libro Negro de la Historia, quedó sin escribirse  una página especialmente horrible del siglo XIX y, sin duda, algunas pocas líneas de aniquilamiento, corrupción y miseria no fueron escritas y quedaron en buena parte pendientes, como un pequeño legado en blanco, secreto para quien quiera retomarlo del suelo de la memoria esparcida de lo hispánico.
Me vengo a referir a la decisión de la sociedad española de rechazar la plantación y el comercio del opio y la política de su imposición comercial a China, por medio del contrabando y la guerra, fenómeno ideado y fomentado por parte de las potencias coloniales del siglo XIX especialmente Gran Bretaña. La incompatibilidad aún más que de nuestras leyes del rechazo moral generalizado al comercio del opio y de una tradición enemiga de esa práctica, es el invisible legado de una época muy dura de la historia de España.
Efectivamente, España disponía de las mejores condiciones logísticas desde Filipinas, tan próxima a  las costas chinas, para haber entrado como agente principal en la producción y el comercio del opio desde el siglo XVI, tal como hicieron los holandeses con Indonesia. La Compañía Holandesa de las Indias Orientales había importado importantes cantidades de opio desde Bengala, que llegaron a alcanzar las 100 toneladas anuales, solamente para Indonesia. El suministro masivo era un doble negocio pues el opio se había utilizado no sólo para comerciar con enorme beneficio sino para reducir y desintegrar las elites y la resistencia moral de los indonesios. Era una valiosa arma de la política colonial europea y fue tan útil que generó lealtades más eficientes que los ejércitos hasta el punto que los portugueses, que habían llegado antes que los holandeses, fueron eficazmente desplazados y jamás pudieron volver a las narcosociedades creadas por los holandeses. Así quedó marcado el camino del éxito para una implantación estable, rápida y enormemente lucrativa del comercio de la droga en el Extremo Oriente Asiático.
De haber interesado a España este mercado, nuestro país disponía además de una gran ventaja añadida, había mantenido un enorme circuito comercial con China a través de México, manteniendo relaciones de confianza de enorme complejidad con aquel imperio enorme y sofisticado, precisamente  recurriendo a la comunidad china radicada en la propia Filipinas, elemento fundamental de la economía hispanofilipina y, paradójicamente, de los dos imperios chino e hispánico, y es que México fue posiblemente el mayor socio comercial de China por varios siglos. En todo ese tiempo el opio no fue parte de un enorme comercio e incluso cuando se creó la Real Compañía de Filipinas únicamente se produjo un caso, en pleno momento de desintegración de la Monarquía, y precisamente un caso de corrupción, en 1810, que implicase ese tráfico.
La desesperación de los directores de la Honorable Compañía Inglesa de las Indias Orientales por su incapacidad de vender algo que interesara a los chinos (evidencia de los límites de la primera revolución industrial y el eurocentrismo con el que se examina normalmente Asia) que poseían una industria bastante eficiente, conocedora del mercado europeo e inexplicablemente omitida por la ciencia europea de la historia económica. Los chinos salvo los relojes despreciaban la mayoría de los productos ingleses de la primera revolución industrial, así que la labor coordinada del Gobierno, funcionarios y comerciantes ingleses hizo que buscaran un producto que fuera irresistible para cualquier mercado en que accediera sin restricciones legales: una droga, en concreto una llamada opio. En un principio intentaban por medio del contrabando compensar su desastrosa balanza de pagos  en el último tercio del siglo XVIII y comienzos del XIX cuando la eficiencia administrativa china empezó a interceptar cargamentos y a detener contrabandistas ingleses. En consecuencia, Reino Unido, el país colonial hegemónico en aquel momento en Europa,  emprendió las iniciativas militares que permitirían que el opio producido y comercializado por ellos pudiera venderse libremente en China a pesar de la oposición de sus gobernantes.
Esta es sin duda una de las páginas más espantosas de los imperialismos del siglo XIX, cuando se habla de la guerra del Opio como dos guerras distintas se juega a dividir un fenómeno imperialista unitario, a eso llamo la Guerra del Opio, con independencia de sus dos concretas expresiones bélicas esto son las dos guerras del opio contra China y que sustentadas sobre teorías raciales, claramente iluminaron el siglo XX y su legado exterminador y que con tanto interés se ha atribuido únicamente a unos respecto de la gestación ideológica del genocidio.
 
La singularidad española respecto a la comercialización del opio
Varios autores europeos y el mismo José Manuel de Vadillo, relevante político e historiador de la primera mitad del siglo XIX,  destacaban la singularidad de la prohibición del cultivo de opio en Filipinas bien por razones de moralidad o de salud pública. Un polígrafo  nada sospechoso de simpatizar con una práctica que era claramente contraria a los dictados económicos de ese siglo, Rafael Díaz Arenas, manifestaba que ningún hombre ilustrado del siglo XIX podía entender la prohibición durante siglos en Filipinas del cultivo del opio.
El decisivo “no” de la Armada al comercio del opio.
Una de las decisiones legislativas más memorables del siglo XIX fue la prohibición general de 1814 efectuada por José Ramón de Gardoqui, Capitán General y Comandante general de la marina en Filipinas, el mismo que comandó el Navío Santa Ana en la batalla de Trafalgar,  sobre la tenencia, comercio y uso del opio y que venía a endurecer legislación existente anterior, lo que demuestra el apartamiento de nuestro país de lo que era una práctica masiva desarrollada por estructuras globales como la Compañía de las Indias Orientales institución política-mercantil-militar implicadas en el tráfico masivo de la droga del opio hacia China. La memoria no ha hecho sitio en su cuadro de honor a este marino que dio uno de los últimos destellos de la gran Armada española del XVIII y conservó para la dura travesía del siglo XIX un ejemplo, que incluso en nuestras distancias del tiempo en que escribimos esto resulta iluminador y sorprendente.
El Navío Santa Ana comandado por José Ramon Gardoqui
La prohibición no era la primera en la historia de las Filipinas española pero en el momento en que se adoptó con enormes dificultades financieras, con un comercio a pocos kilómetros absolutamente millonario llevado a cabo por Inglaterra a base de opio sobre las costas de China y  que, sin duda, podría haberle hecho inmensamente rico, Gardoqui demuestra el alto nivel intelectual y moral de la Armada del siglo XVIII .
Los siglos de prohibición, sin embargo, no merecieron especial valor a ese inevitable incapaz, Fernando VII, que autorizó –aunque con muchas restricciones- el cultivo del opio en derredor de  Manila en abril de 1828. Efectivamente autorizó el cultivo en una zona cuasi estéril para la amapola, bajo estricto control administrativo, recuento de plantas y un fuerte arancel. Nadie plantó y todo el mundo interpretó la norma como una continuación tácita de la prohibición
Además de las restricciones de esta regulación semejante negocio que no contó con el interés ni simpatía del pueblo filipino. Hay que reconocer entre las causas que Filipinas era un país con una enorme presencia de religiosos católicos, por un lado, (y una enorme y activa colonia de chinos cristianos mayoritariamente comerciantes) que tenían además un incuestionable influjo sobre la sociedad criolla e indígena, incluso desde una sensibilidad laica contemporánea no es difícil identificar un elemento ideológico radicalmente congruente que convertía poco menos que en imposible plantar extensiones de droga en Filipinas.  La utilización de las antiguas redes comerciales no resultaban  tampoco muy útiles, hay que tener en cuenta que en china había más de 250.000 cristianos sólo en las misiones dominicas dependientes de españoles y que los canales tradicionales comerciales, resto de siglos de la especial relación hispano-china jamás resultaron idóneos o ideológicamente afines para el comercio del opio.
Lord Palmerston, Primer Ministro de Inglaterra y por derecho propio la personalidad más relevante en la historia universal de las drogas.
Pero ¿realmente no hubo nunca españoles implicados en el comercio del opio a China? Para responder a esta pregunta me he preocupado en analizar las propuestas del historiador británico Weng Eang Cheong, autor que ha sido objeto de duras críticas académicas y que sin embargo ha creado una modesta escuela en torno al revisionismo histórico de las guerras del opio. Este historiador sostiene la importancia de una conexión hispanobritánica entorno al comercio del opio. Merece citarse al respecto algo que debería poner en su contexto todo este discurso, en concreto al mismísimo Gladstone, una de las figuras políticas inglesa de aquél siglo, en uno de sus discursos parlamentarios en 1840 cuando afirmaba que “¿Acaso sabe Usted que todo el opio que se introduce de contrabando en China procede exclusivamente de puertos británicos, es decir que se produce en Bengala y llega a China a través de Bombay”. Ese revisionismo, destinado a internet básicamente, y a ocultar los perores espectros del imperio, recurre incluso a restar relevancia a los efectos de la adicción a esa droga. Me sorprendió encontrar una reciente tesis doctoral en España alineada a las tesis revisionistas británicas tanto en lo que respecta a relativizar el efecto del opio sobre la salud humana y su efecto social, citando a R. K. Newman quien según el autor “fue el primero en analizar el opio en Asia de una manera más distante y menos anatemizada”. “Entre todas sus propuestas, una de las más interesantes es la relativización de los efectos de la sustancia, indicando que un primer paso para desmitificar el problema del opio es «entender la evidencia científica sobre el impacto de la droga, o falta de ésta, sobre la salud del consumidor»: afirma que raramente el opio amenazaba la salud o acortaba las vidas”. De forma amistosa invito al investigador a leer a otro doctor, de Barcelona, Antonio Pagador, quien conoció de primera mano los efectos destructores de la droga e hizo en los años 20 y 30 uno de los estudios medico sociales más interesantes sobre el fenómeno del opio y la morfina. La Organización Mundial de la Salud y la propia legislación británica (que sabe de lo que prohíbe) también se alinea con esta conclusión sobre la naturaleza venenosa y destructiva del opio.
La tesis, asimismo, se sumerge en detectar los empresarios españoles que tuvieron una participación en ese comercio. Hubo traficantes pero el papel desempeñado por los mismos dista mucho a sostener ningún “protagonismo español”. El más peligroso fue Lorenzo Calvo, quien no sólo tuvo problemas con la Real Compañía Filipina que lo demandó sino con sus sucesivos socios debido a su tendencia a arruinarse. Hay que señalar que sus compañías tenían su sede en Cantón y en París y hasta que lo decide usar Jardine, Matheson & Co, empresa que obtuvo tanto botín del comercio del opio que aún sobrevive en la actualidad. Calvo intentó utilizar opio turco sin éxito. La mayor parte del capital de este repugnante personaje fue británico o indio y el número de cajones de opio nunca representó un número superior –directo o indirecto- a los 500 cajones por año y esto durante dos o tres años. Tiempo en que las exportaciones a China ascendían a más de 30.000 cajones si no a 40.000, es decir este individuo y sus socios  en un tramo entre el 1 y el 2 por ciento.
En 1837 el gasto en opio en China era de 16 millones de pesos fuertes un valor superior a muchas industrias de países europeos, el papel de aquél grupo de traficantes sin respaldo oficial fue tan repugnante como mediocre.
Todo ello a pesar de la situación desesperada de las rentas públicas filipinas, basándose muchas veces en empréstitos y en la búsqueda de soluciones desesperadas al haberse hundido el modelo económico basado en el comercio chinomexicano con base en el galeón de Manila. El gobierno Inglés y el agente de Palmerston en la comunidad mercantil inglesa en China, William Jardine, presionaron a las autoridades filipinas para obtener abastecimientos e incluso refugio cuando, inmediatamente antes de la primera guerra del opio, las autoridades chinas desalojaron a los narcotraficantes ingleses de sus costas, en concreto las poco más de 1000 cajas salvadas por esta honrada gente fueron trasladadas mayoritariamente a territorio filipino.
Sin embargo insinuar que el comerciante Lorenzo Calvo pretendía hacerse con el monopolio del comercio del opio de Bengala (¿conquistando la India a Gran Bretaña, con su vieja goleta? debe ser un error sintáctico de esa tesis. Su barco El General Quiroga, en honor a Facundo Quiroga fugitivo de España y general independentista argentino, nos da una idea del carácter de las relaciones con las autoridades legales españolas mantenidas por el traficante que era el sr Calvo. Hubo otras empresas metidas ocasionalmente en el ramo aunque a mucha menor intensidad (aunque no fuera por falta de voluntad): Yrisarri y Cª,  Larruleta y Cª y  Mendieta, Uriarte y Cª empresas moribundas desde su nacimiento y claramente fracasadas, no sólo en el tramo del opio.
 
El expediente Norzagaray
Uno de los personajes más singulares de nuestra dura historia del siglo XIX es el brigadier Fernando de Norzagaray, capitán general de Filipinas y enemigo del opio. En 1858 promueve un expediente en el que intervienen e informan todas las Corporaciones filipinas llegando a la conclusión que no convenía el cultivo de la amapola blanca en el pais por razones de moral y de salud pública. Eso en un momento en que el opio representaba más del 40% de las importaciones  chinas.
Fernando de Norzagaray
Norzagaray tuvo un destino triste, contrario a sus convicciones, hubo de someterse a las órdenes absurdas de su país que le obligaron a intervenir en la conquista de Indochina en favor de Francia. Sus tropas hispanofilipinas resultaron decisivas y lograron, con repugnancia, la caída de Saigón que le fue entregada al Imperio Francés. Allí nació otro capítulo más de la opización del Extremo Oriente.
La indeseada y lamentable toma de Saigón por tropas hispanofilipinas en favor de Francia
Francia, el opio y el mar.
Pretendemos detenernos en las razones por las que Francia, implicada por inercia en los intereses del comercio del opio británicos, sólo decide prohibir el opio en el siglo XX. Se trató del fruto de una serie de terribles polémicas que en la actualidad  inexplicablemente permanecen enterradas.
La primera es el trágico hundimiento del submarino Lutin en 1906, una catástrofe que la prensa y expertos atribuyeron a la narcotización de sus oficiales. Se han dado muchas explicaciones para esta desgracia y hoy internet no conserva el eco de la polémica que en su día tuvo como protagonista el papel del opio en aquel lamentable accidente.
Al año siguiente otro grave accidente en la rada de Tolón por parte de un buque de la armada, Nive. La oficialidad del buque estaba tan fuertemente narcotizada por el opio que fue incapaz de evitar el accidente.
Y es que la droga se había instalado tan fuertemente entre la oficialidad francesa  que un nuevo escándalo, ya final implicó a un oficial de la marina: Ulmo. Aquel hombre para soportar la intensidad de la labor civilizadora de la metrópoli necesitaba hasta 37 pipas de opio diarias. El escándalo implicaba a mucho otros oficiales pero hubo de ser enterrado para evitar un escándalo internacional. La prensa y los políticos hablaban de traición.
Lo cierto es que la imagen de una narcoarmada, de una columna de humo en cada buque de guerra naciendo desde decenas de pipas de opio de oficiales y marineros, disputándole el cielo a las fumarolas del carbón, se volvió una obsesión, y ciertamente esta caricatura llegó a instalarse en las agendas políticas. Algunos vieron que esta situación devolvería a la armada francesa a la situación postrevolucionaria, es decir sin oficialidad competente (en aquella ocasión por las depuraciones políticas de turno), momento donde se gestó buena parte de la leyenda de la marina de guerra británica a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX.
Francia aún vivía la obsesión colonial y el debate ideológico estaba más centrado en si Francia era capaz de crear colonias prósperas, línea divisoria entre las naciones decadentes como España o pujantes como Inglaterra.
Todavía en 1881 cuando se constituye la compañía pública británica British North Borneo Company a la que se le autoriza la implantación del opio en Borneo. En aquella época al menos el 10% de la población china era ya opiómana. El opio era para los colonizados, el fruto que le ofrecía la civilización colonial que se plantaba en la India británica y en las propias colonias para civilizar a la raza amarilla, o más bien sus posesiones, sus tierras y el fruto de su trabajo.
La British North Borneo Company también podía emitir moneda
El comercio del opio produjo una singularidad histórica y que consiste en el apartamiento singular de la sociedad y cultura filipino-española de semejante explotación. La agonía del imperio español pudo hacer que sirviera a intereses franceses e ingleses eventualmente incluso en ese tráfico, que España se mantuviera como un poder colonial pasivo, que en franca decadencia y desde 1844 llegase a autorizar que los chinos pudieran fumar opio en Filipinas manteniéndose prohibido para todas las demás etnias y se convirtiera en un monopolio fiscal o estanco. Sin embargo, es inevitable advertir, después de tanto tiempo dejado atrás, el valor de la decisión colectiva de aquellos españoles de dos continentes que no recurrieron al exitoso negocio del comercio y la plantación del opio, la extraña dignidad en medio de la postración y la guerra civil, de  que a pesar de todo rechazaron beneficiarse del negocio más lucrativo de Extremo Oriente a costa de la degradación y la muerte por el tráfico del opio, la forma química de lo peor de occidente.

Actualidad de la lucha contra el islamismo

Os dejo este excelente y a la vez critico pero acertado, artículo de Gonzalo Vidarte.
 
 
Mujeres combatientes kurdas
Mujeres combatientes kurdas
Gonzalo Vidarte.- Tras la importante victoria de Kobane, cuya liberación se percibe como un antes y un después en el declive del autodenominado Estado islámico, los kurdos avanzan imparables y ya han entrado en la provincia de Raqqa, en Siria, el corazón del terror, donde se encuentra la capital de Daesh (acrónimo en árabe con tono despectivo de estado islámico).
Los kurdos han tomado un monte estratégico que domina varias vías de comunicación y aprovisionamiento de Raqqa. Antes, han liberado 163 aldeas del entorno de Kobane, ciudad convertida ya en símbolo de lucha por los valores universales de la Humanidad. Los peshmergas (los que desafían a la muerte), fuerzas regulares kurdas, y las milicias YPG, han demostrado que la combinación de fuerzas terrestres motivadas y apoyo aéreo de la coalición internacional resulta demoledora: las bajas del estado islámico –entre las ratas, como les llaman los kurdos- están siendo cuantiosas, más de mil cien el sitio de Kobane.
Hacia la liberación de Mosul
La que se presenta como la gran batalla inmediata es la liberación de Mosul, la segunda ciudad en población de Iraq, con un millón de habitantes, controlados y dominados por unos dos mil yihadistas, que han desplegado niveles de terror inimaginables: han decapitado a ancianos y niños, han lanzado al vacío a homosexuales, han cortado las manos a mujeres por usar móviles, han fusilado a adolescentes, trece, por ver un partido de fútbol, han masacrado a los cristianos, han esclavizado a las mujeres.
Mosul es ya hoy una ciudad sitiada, donde el hambre y la penuria se han generalizado, y cuya población se sublevaría si tuviera armas. Los peshmergas han hecho avances sustanciales. Los yihadistas han fusilado a 23 de los suyos, acusados de retirarse o huir de los kurdos. Un tipo de medida que se suele adoptar  en los ejércitos en momentos de hundimiento. Otro síntoma de derrota es la huida del tesorero del Estado islámico con un millón de dólares de la caja. O el avance en Alepo del ejército sirio de Al Assad.
A pesar del terror, en las paredes de Mosul han empezado a aparecer pintadas de la resistencia interna: “Pronto seremos liberados”. La resistencia interna, agrupada bajo el nombre de “Brigadas Mosul” ha anunciado que ha puesto banderas iraquíes en varias zonas y que ha abatido a un integrista.
De manera tan curiosa como polémica, el mando internacional, bajo dirección norteamericana, ha anunciado que Mosul será atacada en abril o mayo. No suelen hacerse este tipo de anuncios en una guerra. Parecen irresponsables. Para el ataque se van a reunir 25.000 efectivos, en 5 brigadas iraquíes y 3 de peshmergas, más otras dos brigadas de reserva. Se trataría de una superioridad holgada. Los yihadistas, por su parte, pretenden hacer una zanja alrededor de Mosul, aunque la guerra de trincheras parece algo fuera del tiempo.
Fracaso del buenismo de Obama
Resulta sencillo entender por qué en el verano de 2014, el Estado islámico avanzó con apariencia invencible por Iraq. Ya están allí los doscientos legionarios de Almería cuya misión es preparar una Brigada iraquí. Tarea nada fácil. Lo que se han encontrado es un ejército con una “altísima corrupción” y, en buena media, fantasma o inexistente. Obama decretó la salida de Iraq de las fuerzas norteamericanas que serían sustituidas por un ejército de nueva creación, pagado y generosamente equipado. Lo que se han encontrado los legionarios es que ese material, incluido tanques y artillería pesada, han sido vendidos y abundan los que se conocen como “soldados fantasma”: dan una parte de su soldada a los oficiales para no aparecer nunca por los cuarteles. Es lógico que este falso ejército, fruto del errático buenismo de Obama, se desbandara a las primeras de cambio en cuanto vieron aparecer a los del Estado islámico con sus banderas negras y su crueldad ilimitada.
Otro fracaso más de Obama: el polvorín libio
Tras la derrota sin paliativos ante Kobane –las “ratas” del Estado islámico llegaron a anunciar públicamente su toma completa en octubre del año pasado-, los yihadistas han desplegado un nivel de crueldad aún superior: kurdos enjaulados para ser quemados vivos y veintiún jóvenes coptos decapitados…en Libia. En el lenguaje del terror, el Estado islámico trata de ocultar la evidencia de que está siendo derrotado en todos los frentes. Es cuestión de meses su derrota total.
Los yihadistas necesitan seguir manteniendo el flujo de nuevos adeptos mediante su propaganda criminal, aunque el mando internacional asevera que, en las últimas semanas, las pérdidas les han hecho perder operatividad de manera irreversible. Ahora han activado a su filial libia que acaba de tomar la ciudad de Sirte, famoso porque fue el último lugar donde se refugió Gadafi.
Una de las más inmensas estupideces de la historia, dentro de esa abrumadora estupidez de la “primavera árabe” lanzada irreflexivamente por Obama, fue la operación de la OTAN, con liderazgo francés, para derrocar a Gadafi y entregar Libia, con su petróleo, a los integristas, a los que se pasó a denominar rebeldes y a presentar como demócratas. El corrupto y amoral Nicolás Sarkozy tenía un interés personal en la zarabanda porque Gadafi lo había financiado y quería callarlo. Gadafi había sufragado anteriormente a movimientos terroristas, pero en ese momento era un dirigente pacífico e inofensivo, que había elevado los niveles de vida de su pueblo –un mosaico de tribus- y que buscaba ser querido. Era un dictador benévolo y tolerante con las minorías religiosas. Nadie en su sano juicio lo hubiera atacado, sino que, más bien al contrario, debía haber sido apoyado militarmente frente a personajes, patentes terroristas, que venían de combatir en Afganistán.
Cuando Gadafi reprimió a los integristas, la Casa Blanca y las cancillerías se rasgaron las vestiduras diciendo que estaba atacando a su pueblo. Un despliegue impresionante de fuerzas –Francia puso en juego el portaaviones “Charles de Gaulle”- se dedicó a apoyar a patentes terroristas, quienes una vez tomado el poder llegaron hasta asesinar al embajador de Estados Unidos, sin que hubiera respuesta alguna.
A Abdelfatá al Sisi no le tiembla el pulso
El terrible martirio de los cristianos egipcios fue inmediatamente respondido por el presidente egipcio y general Abdelfatá al Sisi, quien envió un escuadrón de cazabombarderos F 16, que bombardearon Derna, la ciudad feudo de la filial del Estado islámico. Se calcula que entre 40 y 50 yihadistas murieron en el bombardeo, aunque también noticias sin confirmar apuntan a que los integristas habrían secuestrado a otros treinta y cinco ciudadanos egipcios. El vídeo de la decapitación de los coptos muestra la evidencia de secta satánica de los integristas musulmanes frente a la dignidad de los mártires cristianos.
Libia, abocada a la guerra civil
Libia hoy es un polvorín. No hay interés en informar para no poner en evidencia el ridículo de la clase política europea, incluido Mariano Rajoy que se implicó en el derrocamiento de Gadafi con barcos y un submarino. Trípoli está ahora en manos de Al Qaeda –que lleva una competencia en el crimen con el Estado islámico-. Hay dos parlamentos y una colección de milicias enfrentadas. Libia ha dejado de existir: no hay una Libia, sino varias, al menos dos. Hay dos gran coaliciones de milicias: “Dignidad”, comandada por el general Jalifa Hifter, contrario a los integristas, y “Amanecer”. Las autoridades libias –aunque no se sabe bien quién manda- han pedido apoyo aéreo y bombardeos contra los integristas, que han impuesto en Sirte el toque de queda y han impuesto la sharia. También Italia, directamente amenazada, ha pedido la intervención de la OTAN. O se interviene o Libia está abocada a una guerra civil de gran mortandad.
La Navidad, fiesta en Kirkuk
La crueldad desplegada por el Estado islámico está teniendo algunos efectos no contemplados por los integristas. El más conocido es el papel estelar que tomaron las mujeres en la defensa de Kobane, siendo el 40% de los milicianos defensores. Hay otros, como el hecho de que el gobernador de Kirkuk, kurdo, ha proclamado la Navidad como fiesta como respuesta a la persecución de los cristianos. También en las pintadas de la resistencia en Mosul se reivindica a los cristianos.
Pero, en todo caso, la lección que han dado y están dando los kurdos es que la guerra se gana en tierra, con un ejército motivado, y que ante eso los fanáticos irracionales del Estado islámico nada tienen que hacer. El integrismo se encamina hacia su fracaso.

domingo, 15 de febrero de 2015

José Mota parodiando "El Hundimiento"

Como siempre las risas y el humor vienen bien, que menos que recordar este simpático sketch de José Mota en su especial de Nochevieja de 2007 de RTVE llamado "Ciudadano Kien", parodia de "Ciudadano Kane". En él hace su particular versión del "Hundimiento" con Hitler cantando como Raphael. Los uniformes son pasables y se nota cierto interés de José Mota y su equipo por dar realismo al sketch. Eso sí, el mapa y sobre todo la mesa de operaciones son muy graciosos pues la mesa está llena de juguetes y soldaditos de los chinos. Aquí os dejo el video.
 

Gino Boccasile. El mejor artista bélico de la Italia de Mussolini

 
Por M.G. Aunque más que pintor fue ilustrador, la calidad de Gino Boccasile es indudable. En España es totalmente desconocido, no en cambio en Italia, donde es estudiado en algunas universidades en temas artísticos, pese a que muchos lo han intentado denostar por ser el principal realizador de los carteles propagandísticos de Mussolini. Su estilo se caracteriza por una buena documentación, en los armamentos y uniformes militares. También en los aviones, tanques y busques de guerra. Sus rostros y figuras son muy realistas, de un estilo que podría llamarse neoclásico y a veces rozando el hiperrealismo (como el que utiliza nuestro gran Antonio López). Muchas veces se utilizan fondos poco definidos y algo abstractos, que recuerdan algunas veces a los de Leonardo Da Vinci.
 
Gino Boccasile nació el 14 de julio de 1901 en Bari y falleció en Milán el 10 de mayo de 1952, a consecuencia de una pleuritis que le vino a raíz de una bronquitis mal tratada. Sin duda dejó el mundo antes de tiempo. Una cosa para muchos desconocida es que era tuerto, perdió su ojo izquierdo siendo niño al beber en una fuente y darse con un hierro saliente. Tras graduarse en la escuela, entró a la escuela de arte de Bari y tras la muerte de su padre en 1925, se trasladó a Milán. Consiguió tras hacer numerosas pruebas, convertirse en ilustrador en la agencia Mauzan Morzenti. A partir de hay despegará su carrera artística, hará numerosos posters publicitarios y de moda feminina, que destacan por la sensualidad con la que pinta las mujeres. Trabajará a principios de los años 30 en Buenos Aires, donde conocerá a su futura mujer Alma Corsi. en 1932, se traslada a Prís, trabajará para el "Paris Tabou" y en el Salón de Artistas Independientes. Pero a finales de año vuelve a Milán donde crea la agencia publicitaria ACTA, junto a su amigo Franco Aloi. Hasta 1939 realizará trabajos para distintos periódicos:  "La Donna" (1932), "Dea" and "La Lettura" (1934), "Bertoldo" (1936), "Il Milione" (1938), "L'Illustrazione del Medico" (1939), "Ecco", "Settebello" and "Il Dramma" (1939).
 
Aunque siempre fue un patriota, no demostró interés por la política hasta que creó ACTA, siendo un seguidor más del fascismo, que por aquellos años tenía una Italia prospera y unida. Cada vez se fue comprometiendo con el movimiento y como sus carteles publicitarios a finales de los años 30 adquirieron fama en Italia, recibió encargos del propio Mussolini. Su principal labor para el estado sería con el estallido de la 2ª Guerra Mundial, haciendo decenas de carteles de excelente calidad, resaltando las calidades del ejército italiano, que no eran muchas. Se comprometió aun más con Mussolini, tras su destitución y la creación de Saló, entonces fue incluso admirado por las SS que le pagaron un sueldo de oficial para que realizara carteles de propaganda bélica de este cuerpo y de hecho formó parte de la División SS italiana, como dibujante. Como no, al acabar la guerra fue juzgado por colaboracionismo, pero obviamente su trabajo se limitó a dibujar, por lo que no hizo el mal a nadie y quedó absuelto. Pese a ello los antifascistas, le pusieron pegas y trabas a su intento de reiniciar sus actividades. Cosa que no pudo ser hasta mediados de 1946, en que la situación en Italia se fue calmando. Aquí recibiría muchos encargos de empresas inglesas y francesas, pues en Italia muchos sectores echaban pestes de él. Pero también hubo empresas italianas que apostaron por él, como la cosmética Paglieri o la licorería Iperchina. Como anécdota, hay que decir que en esta época cambio algo su estilo, haciéndose más realista y en los encargos extranjeros, haciendo obras eróticas. Lo interesante es que fue un hombre comprometido con sus principios y que no se cambió de bando, la prueba fue su afiliación al MSI y la realización de carteles para este partido y movimiento.
 
Vayamos a hora a repasar sus obras bélicas más importantes, la que le dio la entera confianza de Mussolini fue el realizado tras la derrota italiana frente a los británicos en Etiopía y Somalia en 1941, donde ponía que Italia volvería a resurgir. Hipótesis, no muy fantasiosa, si se tiene en cuenta los éxitos de Rommel. En 1942, haría muchos carteles y postales del frente Este, donde combatían las tropas italianas. A lo largo de la guerra trabajaría para el Ministerio de Guerra y para evitar ataques, cuando trabajó para la República de Saló, Mussolini le puso milicianos vigilando su estudio. Allí hará carteles criticando el chaqueterismo de sectores como los militares que depusieron a Mussolini y el terror que sembraban en las montañas los partisanos italianos.
 
A continuación dejo un repaso de las mejores obras de Boccasile:
 
Este lo tengo yo original, esta dedicado a la Xª Flotilla fuerza de Elite de la Marina italiana, famosa por sus ataques con torpedos humanos y en época de Saló (de la que este cartel), se dedicó a combatir a los partisanos con éxito. Su líder fue el carismático Valerio Borghese.
 
Este clama por la victoria del Eje, si se mira con detalle puede verse como cada soldado es de los 3países aludidos: el la izquierda alemán, el central italiano y el de la derecha japonés.
 
 Este es de reclutamiento para la Brigada SS italiana, el soldado hace el saludo de las SS, haciendo una V con sus dedos, simbolizando la victoria. La leyenda dice"Honor, fidelidad y valor".
 
Este es muy interesante, pues critica los bombardeos americanos sobre la población civil, mucho más devastadores que los alemanes.
 
Este es de 1944 y echa en cara a los ingleses la división y llevar a la guerra civil a los italianos, mediante sus grandes suministros a los partisanos.
Este fue dedicado a las milicias femeninas del partido fascista
 
Otra de las SS italianas
 
El famoso cartel de la derrota de Abisinia, dice "Volveremos", el personaje representado en grande es el Duque de Aosta, militar competente y comandante de las fuerzas derrotadas.
 
Unos Bersaglieri
 
Servicios auxiliares femeninos de la X Flotilla MAS
 
Este es de principios de 1942 y está dedicado a los excelentes triunfos japoneses por todo el continente asiático, debajo del samurái puede verse a un acorazo japonés y otro estadounidense enfrentándose
 
Este buscaba la reconciliación de los italianos con los alemanes
 
 
Por último unos de sus sensuales carteles femeninos de posguerra, este data de 1950